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Welcome to La Boca

República de La Boca, 5 de la tarde masomenos.

La Boca es indiscutiblemente uno de los barrios más emblemáticos de Buenos Aires. Turístico, pero hasta ahí nomás. Villero, pero pintorezco. Peligroso, porque me lo contaron. Tiene en sus genes algo de la cultura argentina que nos caracteriza como pueblo, porque es contradictorio como solo un argentino podría serlo. Genialidades artísticas de Quinquela Martín, rebusque a gran escala de cientos de personajes que tratan de sacarle unos pesos a los turistas, un café Havanna instalado en lo que fuera un conventillo de inmigrantes pobres, casas de colores frente a un río podrido por la quietud.
La Boca es símbolo a la vez de la decadencia de una sociedad que hacina a sus pobres en las orillas de una ciudad que todavía repite que fue la 5ta economía del mundo, el granero, etc, con la prosperidad de un pueblo que nunca se dió por vencido, que se organizó desde sus bases para refundarse, y destruirse a si mismo interminables veces. La Boca lo tuvo todo: su primer cuartel de bomberos para salvar del incendio a los los conventillos para inmigrantes, expresiones artísticas populares, como comparsas, tangos y milongas, huelgas proletarias y hasta una república independiente con su bandera.
Es frecuente que un xeneize marque distancia de cualquier otro argentino, apele a un sentir boquense de difícil acceso para un extranjero, y saque chapa de un orgullo especial por haber nacido o haber vivido en sus calles. Nada muy diferente con cualquier argentino que decide cruzar la frontera, salvo que éste, cuando está en su país, se dedica muy especialmente a denostar cualquier cosa que lleve los genes argentos, junto a compatriotas que lo escucharán en silencio y asentirán todo lo que este diga.
Volviendo a La Boca, entre sus gemas tiene no solo el olor a mierda de su río, las casitas de colores y el patriotismo de cabotaje, sino que alberga al club de fútbol más grande de la Argentina, el más argentino del mundo, el de mayor identidad de todos. Pasionales y un poco nostálicos, los hinchas de Boca recorren de punta a punta el espectro social y geográfico de la Argentina, donde todo está permitido.
Hoy, La Boca es símbolo de prosperidad, de una tendencia a la auodestrucción, de una facilidad para el eterno resurgimiento. Como lo fue con sus inmigrantes de antaño, como lo seguirá siendo porque así está marcado en nuestros genes.
La Boca tiene algo de todos nosotros, indiscutiblemente.
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