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Quilmes en foco.


El refrito
:


Había una vez dos personas que sacaban muchas fotos a los que se les ocurrió abrir un blog adonde publicar esas fotos periódicamente. Un día se pelearon y ella decidió unilateralmente bloquear el blog. Todo lo que habían cargado en ese blog ahora resulta inaccesible para él, por lo que le quedan tres opciones: a- dejar todo así; b- hablar con ella, tratar de que vuelva a habilitar el blog, putearla si hiciera falta; c- volver a hacer el trabajo en su propio espacio.

Él piensa un tiempo en las alternativas, y se decide por la tercera: hacer el trabajo de nuevo. Es por eso que, con humildad y pocas esperanzas de lograr un cambio sustantivo en las aspiraciones de Macri a la presidencia, vuelve a publicar algunas de las fotos que varios de Uds. ya habían visto.

Pone manos a la obra y pide disculpas por tanto vulevú.


El relato:


Un burro relojero había por ahí. Todas las noches, a las 11 en punto, se le ocurría lo mismo: rebuznar. La primera noche dio miedo. La segunda dio curiosidad. La tercera dio bronca. A la cuarta lo maté.

Una semana durmiendo en el mismo sitio, en una carpa que se iba llenando de olor y de bichos. Era Quilmes, en la provincia de Tucumán. Después de hablar con el cacique y con algunos delegados de la comunidad, obtuve el permiso para acampar junto a la Casa Comunitaria, y sacar fotos.


Lo primero que vi fue una asamblea, adonde se discutieron cosas relacionadas con una usurpación de parte del territorio de la comunidad por un terrateniente. Había entre los delegados (representantes de los comuneros, o añejos habitantes, elegidos mediante el voto) dos posturas: seguir luchando por el reconocimiento de su territorio por la vía judicial, a pesar de las trabas y la red de intereses dentro del sistema judicial provincial que saboteaban sus aspiraciones, o bien hacer quilombo: corte de rutas, espamento mediático, etc. El cacique, también elegido por el voto de los comuneros, escuchaba con atención las ponencias, y cada tanto intervenía para llevar paz a la cada vez más áspera asamblea. Se decidió que cada delegado hablara con las bases, seguir el caso de cerca, y se convocó a una nueva reunión para la semana siguiente.

(Foto 1: asamblea junto a la Casa Comunitaria. Foto 2: cacique don Francisco Chaile)



Lo que yo llamo pulpería es un almacén, con sala de venta de tragos y salón bailable. El almacén funcionaba todos los días. El bar y el baile funcionaban solo en ciertos fines de semana. Había piso de tierra, techo de chapa y un precario escenario. Un par de mesas y algunas sillas destartaladas era todo lo demás. Ese lugar estaba hecho de una belleza tan cruda y delirante, que obligadamente tenía que ir varias veces al día a comprar. Además, era el único lugar de todo Quilmes adonde conseguir cualquier cosa y las bebidas estaban realmente frías.

(Foto 1: uno de los salones de la pulpería. Foto 2: John, asiduo cliente. Foto 3: Elva, dueña del lugar, su moto, y un cliente. Foto 4: Elva atendiendo su negocio)



Pero quise conocer un poco más del estilo de vida de los quilmeños, o comuneros. La agricultura de subsistencia y la cría de animales es la actividad principal. Cada comunero cuenta con un terreno para el cultivo de sus productos, los que se consumen y comercializan en pequeñas cantidades. No se necesita demasiado en Quilmes. La Pacha provee casi todo lo necesario.
Fútbol y alfarería, dos actividades importantes en la vida quilmeña.
(Foto 1: productos de alfarería. Foto 2: Simón, reconocido artesano quilmeño. Foto 3: partido de fútbol junto a los cerros tucumanos. Foto 4: uno de los equipos durante el entretiempo. Foto 5: preparando el almuerzo para el domingo).


Por último, casas.
Tradicionalmente de madera y adobe, las casas tienden a ser amplias, frescas y sencillas. Un dato que me llamó la atención es que en la construcción de una casa nueva, que verán a continuación en unas fotos, participaba toda la familia. Padre, hijo y hermanos daban una mano. Otro dato: no llega el cable a Quilmes. Importante para entender el orgullo de ser, la solidaridad, la tranquilidad y la alta autoestima, razgos preponderantes de la personalidad de los comuneros que saco en limpio ahora, cuando vuelvo a pensar en ellos.
(Foto 1: levantando la estructura de la casa. Foto 2: trabajos en el techo. Foto 3: casa típica de Quilmes)



Y, ¿saben una cosa? ¡Volvió José Ingenieros! Y esta vez, a diferencia de Alf, no lo hizo en forma de fichas, sino de citas.
Y esta me gusta bastante: "Todos los que renuevan y crean son subversivos: contra los privilegios políticos, contra las injusticias económicas, contra las supersticiones dogmáticas. Sin ellos sería inconcebible la evolución de las ideas y las costumbres, no existiría posibilidad de progreso."

Arrivederchi folks!


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1 comentario:

Anónimo dijo...

un bajón las decisiones unilaterales, no?