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A viajar que se acaban las sandías

Ni el título se salva. Es que ando incoherente y corto de palabras.
Debe ser un problema de edad, o tal vez sea que trabajo todo el día respondiendo emails de gente inconsciente que, a pesar de Carrió, se apila en el mostrador de una aerolínea o un consulado (a veces las dos cosas) e insistentemente lucha contra su inteligencia para visitar nuestro país. Esa lucha tiene sus vencedores (ellos, los visitantes), y perdedores (nosotros, los que tratamos por todos los medios que lleguen solo los más capacitados), y si toda esa ingeniería puesta al servicio del turismo tiene sus costos, los costos los paga este blog, que no recibe nada más inteligente que una foto de un tren y una estación que invitan a hablar largo y tendido, pero donde solo encontrará el lector una sarta de incoherencias a la altura del daño neurológico que la industria sin chimeneas provoca en sus raídos proletarios.
Hay que viajar menos, eso creo hoy. Hay que hinchar menos los huevos.
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Catch



Este es mi último trabajo fotográfico terminado.
Es mi trabajo de fin de curso de fotoperiodismo.
Estoy contento, creo que quedó mejor de lo que esperaba.

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Dolina, la metáfora y los espejos.


Esta foto es una metáfora de la pesca.
Digamos que es una metáfora de la pesca porque tiene ciertos elementos que denotan pesca, a saber: sillas de playa, algo que podría ser una caña de pescar enfundada en su envoltorio, o funda, las rampas de acceso a un puente peatonal que conecta la vereda del Aeroparque con la vereda de la Costanera Sur, donde se pesca. Pero es una metáfora, principalmente, porque en ningún lado se ve la pesca en sí. O sea, no hay pescador, no hay pescado, no hay caña, ni anzuelo, ni siquiera agua. Está la pesca, pero no está visiblemente allí.

Aprendí en el secundario que una metáfora es algo que se dice (o escribe) que está en lugar de otra cosa, que sin embargo se encuentra aludida. Para ser un poquito más científicos, digamos que una metáfora es: aplicación de una palabra o de una expresión a un objeto o a un concepto, al cual no denota literalmente... (diccionario rae.es) Así, pues, mi foto denota la pesca, pero no literalmente (o gráficamente).

En este primer video (no aprendí a poner videos como lo hace la gente que sabe, así que lo agrego como un link, que eso sí lo se hacer) vemos como la derecha argentina y, principalmente, una expresión de la derecha iberoaamericana muy meritoria, no hacen uso de la metáfora, ya que sus postulados son a todas luces literales, faltos de gracia y estúpidos. Hacia el final, una bonita reflexión de Alejandro Dolina, diciendo las mismas cosas que yo pero con un poco más de vuelo.

Yo creo que la metáfora es hermosa. Es una construcción gramatical de extraña riqueza, que hace uso de las diferentes capas de sentido que utilizamos permanentemente en el acto humano de la comunicación. Tiene un trasfondo cultural enorme, puesto que para que la metáfora sea efectiva, y que se cumpla con el cometido de transmitir un mensaje, este recurso lingüístico debe incorporar elementos no explicitados, códigos compartidos entre los actores de la comunicación, sentidos y contrasentidos, que nos permiten entender y dar a entender un mensaje que trasciende lo lingüístico para transformar ese acto en todo un acontecimiento cultural. La metáfora es cultura y también es arte, pero también es persuación. Veamos que tan persuasiva puede ser una metáfora en la voz de un capo de la comunicación, que dice cosas como ésta, y vaya que se entiende lo que nos está diciendo.

Como hemos visto, Alejandro Dolina, tipo inteligente y leído, hace un uso supremo de la metáfora para darnos un esclarecedor mensaje. Debo confesar que yo, pequeño y tonto como soy, admiro profundamente a un tipo que nos puede decir con esa soltura y claridad, algo tan complejo como la construcción de la realidad que hacen los medios de comunicación. También está haciendo una crítica, un llamado de atención acerca de la percepción que negros y blancos (le está hablando poderosamente a los laburantes, a la gente de a pie. Una metáfora dentro de una metáfora) tienen acerca de ellos mismos y, lo más elogiable, es que lo está haciendo con gracia, con un finísimo sentido del humor. Nada que ver con los dos boludos que vimos antes, y no estoy siendo metafórico.

Este fue un post para pensar, traído a Ud. por FotoMundo, un programa hecho con...¡¡¡AMOR!!!



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Ni a palos D'Elía

Digamos que el tipo se ganó la mala prensa.
Digamos que el tipo es de esos que no andan con vueltas para decirte las cosas que piensa.
Digamos que el tipo siempre tiene un argumento y desde ahí se planta y te la pelea a cuchillo.
Digamos que el tipo habla mucho, y muchas de las cosas que dice suelen caer mal en ciertos círculos conservadores.
Digamos que el tipo es peronista, es suburbano y no le cabe ni un poco la "intocabilidad" y la victimización que hay en todo lo que tenga que ver con Israel y el judaísmo.

No, no estoy haciendo una autorreferencia, estoy hablando de Luis D'Elía.

Conocemos su pasado piquetero, su presente más mediático y sus frases célebres ("odio a la puta oligarquía" o "lo desangelé, Peña", por citar solo algunas). Como nunca antes, en estos últimos años, D'Elía tuvo pantalla y titulares. Con la habilidad que los caracteriza, nuestros comunicadores comenzaron a construir un demonio a partir de dos o tres elementos (la toma en la comisaría de La Boca, la piña en la Plaza de Mayo y su enfrentamiento mediático con Fernando Peña) que, bien preparados y salpimentados por la patria periodística, hicieron de D'Elía poco menos que un Hitler negro.
Cuando sus "escándalos" comenzaron a ser interesantes para los medios de comunicación, yo me permití explorar un poco más al personaje y empecé a escuchar un poquito mejor que era lo que el hombre estaba tratando de decirnos. Y nada mejor que conocerlo en persona para sacarme las dudas. Así que cuando tuve la oportunidad, les plantié a la gente de Ni a Palos la posibilidad de hacerle una nota.
De más está decir que me pareció un tipo sincero, de convicciones y con una historia rica que lo hicieron lo que es: un provocador, una persona audaz con la acción y con la palabra. Tiene un pensamiento propio envidiable, aunque no deja de presentar matices y relieves, como cualquiera de nosotros.

Ojalá pudiera decir más cosas sobre D'Elía, pero entiendo que todo lo que diga de él va a estar condicionado por el nivel de controversia que ha sabido generar en cada una de sus intervenciones. No soy quién para decir que está bien y qué está mal de su conducta. Solo me permito mirar un poquito más allá de lo que quieren decirnos de él, justamente porque aprendí a darme cuenta que si se habla tan mal de alguien en ciertos círculos, es porque esos círculos necesitan del desprestigio ajeno para ocultar el propio.
Creo que un buen comienzo para saber de qué está hecho D'Elía es empezar por la nota titulada "La gran bestia (Nac &) Pop"
Ah, las fotos son mías!
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