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El mensaje

Resulta que el sábado éste de lluvia me empezaron a caer fichas de lo que pasó con la semana del Bicentenario. Porque, en primera instancia, pensé mucho de qué se trata esto que llamamos Patria. Imagino que debe haber un millón de páginas webs que nos darían data, pero yo quiero llevar la definición a su elemento mínimo, a la escencia de la explicación de la Patria. Y entonces digo que patria es un sentimiento. "Olé olé olé, es un sentimiento..." La noción mínima de patria está expresado en uno de los himnos a la Patria, así como lo está en eso otro que se llama fútbol. Porque no quedan dudas de que el fútbol, así como la Patria, no son otra cosa que unos ciertos movimientos que se le producen a uno muy en su interior, o alma, con una intensidad superior a cualquier otra cosa. Es como un amor que se le representa a uno en forma de mujer, u hombre, de pelota, o bandera e himno. Es un sentimiento que hermana como el abrazo, un sentimiento que conmueve como el llorar o el compartir. Nace en determinados momentos, tal vez muy contados, pero se expresa con una contundencia que invoca a la reflexión.
Estas cosas, ultimamente, se nos fueron dando a los argentinos en momentos de mucho sufrimiento. Pensemos sino en los últimos treinta años: dictadura sangrienta, guerra, liberalismo económico, hiperinflación, decepción en el voto, más liberalismo económico con una situación de abundancia irreal que termina en una nueva decepción, más crisis económica con represión y muertos. Mucha más decepción. Fueron una tras otra decepciones con un tendal de cuentas pendientes en la ciudadanía.
Hace unos días asistimos a lo que ya nadie duda en llamar "acontecimiento histórico" en la vida de nuestra Patria. Un hecho que por su magnitud alcanzó esa categoría y que llevó a la presidenta Cristina (no dude de que se la va a recordar por el primer nombre) a transformarse en una persona que escribirá un capítulo importante en los futuros manuales escolares. Se puede decir que ella enfrentó los más duros golpes (una crisis económica mundial histórica, con embates mediáticos nunca vistos, con un frente interno de empresarios y dirigentes camperos golpistas, todo esto apoyado por una columna perdida de oposiciones políticas obstruccionistas y otra serie de cosas). La presidenta timonió los detinos de la Patria con maestría. Muestra de ello es la serie de políticas de corte social y progresista que llevó al pueblo, a pesar del oleaje que algunos hicieron desde el mismo bote. Y del humor social, que parecía definitivamente adverso hace apenas unos meses. Finalmente este combo emergió como alegría y festejo en los actos de esta semana. Ese sentimiento de patria errática y violenta que quisieron instalar mostró su mejor cara de madurez.
Lo habían intentado todo los poderes del establishment, pero hay un equipo de personas comandado por una temeraria mujer que los enfrentó con solidez , con la gran novedad de no recurrir al ajuste por el lado de los trabajadores y con unas fuerzas de seguridad que no dispararon un solo tiro. Todo esto coronado con un festejo bicentenario con 6 millones de personas en las calles, actividad económica en crecimiento y aumento de salarios en un mundo de derecha que cruje. De persistir este buen panorama, y a tono con lo que viene observándose en el afloje del hostigamiento mediático, las buenas perspectivas electorales, ya en boca de mucha gente con la que no se podía hablar hace algunos meses, auguran un buen porvenir para la Patria.
El Pueblo envió un imprecionante mensaje. En los años dorados del Facebook, las relaciones virtuales, el temor por la delincuencia y la violencia sembrada durante meses por medios masivos de comunicación monopolizados, una importantísima porción del país se reunió para la más grande fiesta que hayamos visto. Como en el '86 pero por la Patria. Y sin chauvinismos ni falsos nacionalismos (leer a Bruschtein en Página 12 de hoy). El mensaje es el Pueblo mismo hablándose a sí mismo, reconociéndose, recordando lo que fuimos y contento con el presente. Maduro. Con esperenzas en el futuro, y buenas posibilidades reales. Esa nueva decepción que parecía estar encima nuestro, acechando una vez más, parece haber desaparecido. Estamos de buen humor, y nos lo hicimos saber con la efectividad de uno de los medios más antiguos: estar, poner el cuerpo. Nos atrevimos a decir: dejennos a nosotros, que los medios no nos están expresando. Tan contundente es, que ya muchos tomaron nota y bajaron un cambio.
A título personal, siento que logramos un cierto grado de madurez como país que me llena de alegría. Comprendimos que la violencia y el mal humor no suman, que la política sí puede ser motor del cambio, que no se puede entregar el timón del barco a cualquiera y que somos capaces. Alegría y autoestima, unos buenos sentimientos.
Y felicitaciones, hicimos historia.
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El otro bicentenario


Cuarenta y ocho horas va a durar el otro bicentenario. El que festejan algunos pueblos originarios, organizaciones barriales de izquierda, la FUBA y otra gente.
Fueron llegando los entusiastas después del mediodía de hoy. Tuvieron la posibilidad de comer alguna cosita y de escucharse a través de una radio, o mismo desde el escenario montado de espaldas al edificio del Congreso Nacional. Whipalas, trapos de colores, afiches y fotos adornan la cosa, y la alegre música también, a pesar de ser un evento que fue pensado como un contra festejo bicentenrario.
Críticas a la minería, a la soja y al capitalismo imperial se escucharon en las mesas de debates y en los micrófonos, y no se evitó relacionar al gobierno nacional con una supuesta conspiración del imperio para quedarse con toda la América Latina. El plan vial de Vicente López, los atropellos de una empresa constructora del Tigre, las pósimas de Monsanto y la extracción de oro estuvieron presentes.
Mucho color, música y material para pensar, a pocas cuadras de la fiesta oficial. Finaliza mañana 25.




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Bicentenario



Gran trabajo de Rep y de Canal Encuentro en una obra que repasa los hechos más relevantes de los 200 años. Para no perdernos en la historia.
Acá
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detalles

Pequeños detalles de un viaje largo que regresaron como traídos por un río mudo y perezoso.
Son retazos de unos meses felices, que transcurrieron con la calma del que no tiene que volver, del que enterró el tiempo debajo de una roca en alguna parte que ha olvidado.
Días que transurrieron como una música de espera, como un cigarro que se consumía solo en una punta de la mesa. Los días de un pájaro, que se parecen todos, salvo leves variaciones del clima, el transcurso de una corroción, las arrugas de mi mano.
Detalles de una memoria que olvida los pliegues de un mantel y el sonido de una risa. Detalles de una memoria que, acaso, ya haya olvidado todo.






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Como me gusta Maimará (capítulo I)

Y de Purmamarca me fui a Maimará.
Cosa linda Maimará, buena gente, lindo pueblo, pocos turistas giles, gran carnaval.
Lo primero que ocurrió de interesante en Maimará fue el festival de doma nocturna, que se efectuó en los predios de la Escuela Técnica, con la presencia de gente gaucha de todo el pueblo y de los alrededores también.
Vamos con algunas fotitos, que forman parte del primer capítulo de Maimará, el refrito.




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CFK y yo

Sería el año 2004, diciembre más o menos.
Yo estaba trabajando en la Patagonia desde el año anterior.
Era un empleado hotelero hecho y derecho, y me fui a probar suerte al sur, guiado por el espíritu pingüino que inundaba al país entero.
Entre todos los empleados terminamos de levantar el puto hotel, un laburo durísimo que duró semanas. Por fin estaba todo listo para abrir las puertas.
Fue un sábado, si mal no recuerdo. Llegaron él y ella.
Yo, más joven y audaz, la tomo del hombro, sonreímos, foto y beso.


Acalaración: la foto está recortada porque a mi lado hay un compañero al que no quiero exponer en este post.

Otra cosa:
hoy se le dió media sanción a la ley que aprueba el matrimonio homosexual. Y entonces escuchamos y leímos los testimonios de unos y otros (diputados, dirigentes sociales, clérigos, etc.) hablar del tema. Algunos testimonios me hicieron reflexionar en algo que leí hace poco, en el ya famoso libro de José Ingenieros titulado "Las fuerzas morales".
Esto es lo que decía en 1925 el filósofo argentino: "Los dogmatismos tradicionales son grillos que en vano pretenden paralizar la eterna renovación de los deberes y de los derechos".

Y otra cosa más:
preparense para otra foto mía, más incriminadora aún.

Saludos
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